sistema educativo

Y Franco prohibió las reválidas

Ya sería desternillante, ya, que Franco hubiera estado más avanzado que quienes hoy proclaman y desarrollan la política educativa de las reválidas, pues ha de saber Ud., que el general las prohibió.Como también prohibió los exámenes.

Si, ya sé que desde su muerte, a derechas e izquierdas, salvo excepciones,  el sistema y sus servidores han repartido acreditaciones de saber (títulos) sí y solo si se habían aprobado “los exámenes”. Y que esta palabra no se ha caído de la boca de la mayoría de ellos, evocada incluso como  amenaza, como medida de sumisión (¡Examen sorpresa!: ¡Qué delito disciplinar examinando!), frente a su contraria: la  evaluación, que de larga no les cabía ni en boca ni en mente, quizá  por llevar las cinco vocales y una más.

Así  de “exitoso” estaba el Régimen nacionalsindicalista  en 1967 en materia educativa: “En resumen: de cada 100 alumnos que iniciaron la Enseñanza Primaria en 1951, llegaron a ingresar 27 en Enseñanza Media; aprobaron la reválida de Bachillerato Elemental 18 y 10 el Bachillerato Superior; aprobaron el Preuniversitario cinco y culminaron estudios superiores tres alumnos en 1967″.No nos hagamos mala sangre preguntando a qué familias, clases y / o regiones pertenecía la mayoría de ese tres por ciento.

¿Por qué “no pasaban” la mayoría, inmensa, de españoles las reválidas? Tampoco nos hagamos mala sangre pensando en los hijos de don tales, algunos tontos de arar, haciendo “garita” en las universidades de media España, y que regresaban orondos de título, mientras sus amigos de infancia destripaban terrones, fundían bielas o entramaban hilos.    Este “no pasar” se debía y  explicaba así el Régimen:  “… a dos problemas internos del sistema: los exámenes y la falta de servicios de orientación educativa y profesional. El problema de los exámenes en España requiere una seria revisión, puesto que en ciertos casos, se llega ya a supeditar los fines genuinamente formativos de la educación al del éxito inmediato en determinadas pruebas”.

Y por si no quedaba claro insistía en decir (el Régimen), en su apartado “Los medios de control” y con clara referencia a las  reválidas, que  “… es necesario señalar la incongruencia de que el control utilizado por el Estado incida con más fuerza sobre los alumnos que sobre los centros y los profesores”, haciendo una mención especial a la “tensión emocional”que estas pruebas traían consigo. Todo esto lo decía un ministro de Franco: Villar Palasí(Libro Blanco, 1969). Un año después el Caudillo rubricaba la Ley de la EGB: no al examen, si a la evaluación.

Los nuevos “bienpensantes” andan exigiendo esfuerzo, esfuerzo y más esfuerzo, considerando que los “malpensantes” lo han despreciado.  Y como si de una serpentina torera se tratara unen, así, sin rubor,  esfuerzo con examen, cuando el examen, y la cumbre de ellos, la reválida, es la selección social de los ciudadanos por razones ajenas a la Academia. En tal sentido, y no me alargo, echen una ojeada al malo malísimo “Libro Rojo del Cole”  de los años 80 y por sus primeras páginas leerán que el esfuerzo además de “azul” es “rojo” y “fucsia” también.

Y Franco prohibió las reválidas

Y Franco prohibió las reválidas. La Verdad de Murcia, 4 de agosto de 2016. Cartas al director.

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Acerca del Autor

autorJosé Jiménez López es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, Sección Pedagogía, Maestro de Primera Enseñanza, Especialista en Estudios Superiores en Pedagogía Sofrológica (S.E.E.I.S.), Diplomado en Sofrología aplicada al Niño (S.E.E.I.S.), Diplomado en Sofrología aplicada al Deporte (S.E.E.I.S.).